
Todo parecía en contra, pero su confianza en mí era primordial para que no quisiera tirar la toalla.
– Eisy, siento que no hayas podido asistir a la reunión de clubes pero sabes que te mantengo informada de todo.
– Lo sé Emeká y sabes de sobra que no soy de las que se inventan excusas banales para no ir, pero después de 3 años librando he caído en la séptima ola de este puto bicho y !créeme!, soy la más interesada en estar preparada para la fecha del próximo nacional en Madrid.
– Lo único que te puedo decir es que tienes todo mi apoyo y que ahora lo más importante es tu salud. Por eso, vamos a prepararnos mentalmente y haremos entrenamientos vía Zoom. Sé que tienes espacio limitado en tu casa para entrenar, pero al menos la coreo sé que la tienes bien insertada en tu cabeza. ¡Así que ya tienes mucho recorrido ganado!
– ¡Gracias Emeká! mañana entonces me conecto a las 9 y empezamos esta rutina a distancia. Un saludo master!
-Un abrazo Eisy, hasta mañana!
Así es como empecé a reorganizar mis próximos días, aislada, con mi habitación como gimnasio, echando de menos el suelo acolchado y a algunos de mis compañeros de entrenamiento. Tenía que adquirir una nueva rutina y no perder de vista mi objetivo, porque este maldito Covid19 no me iba a detener.

